SINFONÍA EN GRIS MAYOR
El mar como un vasto cristal azogado
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.
El sol como un vidrio redondo y opaco
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.
Las ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
los rayos de fuego del sol del Brasil;
los recios tifones del mar de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.
La espuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.
En medio de humo que forma el tabaco
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín...
La siesta del trópico. El lobo se duerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
La siesta del trópico.
La vieja cigarra ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono en la única cuerda que está en su violín.
Rubén Darío
Apreciación crítica 1:
Rubén Darío evita ser “prisionero del mar”, primeramente mediante el uso de comas. Si revisamos su diagrama silábico acentual nos daremos cuenta que el poema parecería mecánico y hasta tedioso; sin dejar de estar bien proporcionado, al ser dodecasílabo son sus hemistiquios lo que nos dan una imagen balanceada ya que incluso pareciera que podemos cortar limpiamente el poema en dos. Sin embargo, el poema, al ser leído siguiendo la puntuación descubre un ritmo diferente desde el primer verso: “El mar, como un basto cristal azogado,” nos fuerza a hacer dos pausas, “refleja la lámina de un cielo de cinc” se puede leer incluso sin hacer pausa, más bien como la continuación natural de la oración anterior; la pausa natural al leer esa oración aislada del contexto coincide con el punto donde se marcan los hemistiquios en el diagrama. Y así sucesivamente encontramos en el texto versos que se pueden leer sin pausa alguna, como por ejemplo: “En medio del humo que forma el tabaco”.
En las rimas asonantes que se presentan con un verso de separación encontramos que son agudas, ya que su sílaba tónica es la primera, con ejemplos como gris, cenit… etcétera. La palabra gris tiene el siguiente diagrama silábico acentual |, y cenit este: _|; de tal forma que al leerlo antes de realizar u observar el esquema el lector pensaría que la sílaba tónica quedaría al final de esas líneas. Sin embargo, no es así, el diagrama nos dice que los versos terminan en sílabas átonas.
Si conjuntamos estos dos aspectos tenemos que, aunque el ritmo debido a las pausas por puntuación, no coincidiría con la división del diagrama, las palabras con rimas asonantes nos proveen de otro patrón y justo después de dos estrofas, cuando parece que el poema tendrá este patrón de caer en cada verso par, el autor utiliza casi una sobreexplotación de los adjetivos para romper una vez más el ritmo del poema:
Las ondas /que mueven su vientre de plomo,/
debajo del muelle /parecen gemir.
Sentado en un cable,/ fumando su pipa,/
está un marinero /pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
De acuerdo al ritmo que llevaba anteriormente, pensando en un país cumpliría con la “regla” que se establece en las estrofas anteriores, sin embargo Rubén Darío logra dar un giro y agregar un verso más y además dar más pausas al enumerar adjetivos quedando, nuestras pausas al leer el último verso de forma natural de la siguiente manera:
de un vago, /lejano,/ brumoso/ país.
Así es como el autor no solo muestra una maestría impresionante al presentar una métrica impecable si no que además, muestra la misma habilidad para torcer las reglas y finalmente romperlas entregando un poema dinámico, impredecible y hermoso como el mar mismo.
Apreciación Crítica 2:
La obra pareciera darnos el ritmo desde el título de esta: “Sinfonía en gris mayor.” Está haciendo referencia a una composición musical: La sinfonía.
El poema consta de ocho estrofas, y la sinfonía en términos generales consta de cuatro movimientos, lo cual, en caso de querer seguir esta estructura, implicaría que cada dos estrofas son un movimiento.
La primera estrofa del poema habla del mar, del cielo, y de los pájaros; a lo largo de la historia muchos compositores han representado pájaros en obras musicales: Vivaldi, por ejemplo, dedicó un concierto al jilguero, Haendel un concierto al cuco y al ruiseñor; éste último también fue inspiración para otros como Schubert o Stravinski. Sin embargo, “En la Sinfonía 6 de Beethoven son varias las aves que se intuyen, entre ellas el cuco que suena desde un clarinete en el segundo movimiento.” (Andrade Malde, Julio 2013)
Así pues, en las primeras dos estrofas tenemos la mención de pájaros, de viento y de un clarín. El clarín pertenece a los Viento-metales y el clarinete a los Viento-madera, sin embargo, me parece que sin necesidad de un análisis muy exhaustivo esas dos estrofas representarán las secciones destinadas a los vientos.
Así mismo serían la introducción del ritmo, Tempo o Allegro de una sinfonía. En el siguiente “movimiento” que son las siguientes dos estrofas se hablan de las ondas que mueven su vientre de plomo que parecerían representar las Percusiones, al chocar por ejemplo, debajo del muelle. Los recios tifones del mar de la China podrían significar ese mismo grupo de instrumentos.
El siguiente movimiento sigue hablando del mar, que podría ser el elemento de la naturaleza relacionado a las percusiones naturales cuando dice que la espuma […] conoce su roja nariz… Y nos regresa a los vientos con: “Tendidas las velas, partió el bergantín.”
Por último, el final del poema nos lleva a las Cuerdas cuando se habla de la cigarra con su ronca guitarra y el grillo en la única cuerda que está en su violín.
Apreciación crítica 3:
A lo largo del poema el uso, principalmente de la coma nos da la idea de una enumeración incompleta. Si observamos con atención los primeros tres versos en sus primeras estrofas parecieran describir el paisaje en forma de una lista: El mar, el sol, las ondas…
En la primera y segunda estrofa tenemos que después de El mar y El sol tenemos una comparación que está entre comas, por ende, si la omitimos tenemos que El mar refleja la lámina de un cielo de cinc y el sol con paso de enfermo camina al cenit, sin embargo, las cláusulas dentro de las comillas nos dicen el cómo son los sustantivos, el mar es como un cristal azogado que refleja, el sol más bien es un vidrio opaco.
Estas comas nos permiten dar un ritmo lento al poema. Los pájaros y el viento, es como si pasaran más rápido dentro de la escena que ésta representando el poema, al tener menos signos de puntuación dado que la única pausa que se genera es al final de cada estrofa.
En las siguientes estrofas el autor nos lleva de arriba abajo hasta las ondas que debajo del muelle parecen gemir, sin embargo, aquí la información extra es que mueven su vientre de plomo.
Todos estos elementos de la naturaleza evocarían la quietud tropical.
El punto y, a parte, nos cambia el tema de los elementos de la naturaleza al hombre, el marinero. Pero antes de presentárnoslo, sabemos que está sentado, fumando y posteriormente, pensando en las playas. Aquí las comas que nos enlistan la situación del marinero una vez más hacen más lento el ritmo, como el caminar de un viejo, con pausas y nos lo reafirma en la siguiente estrofa: Es viejo ese lobo.
El final de la estrofa tres y las dos estrofas siguientes parecieran utilizar un Asindentrón al enlistar las por ejemplo las características del lejano país o todo lo que conoce la espuma: Sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta… El Asindentrón agiliza el ritmo, pero además nos da un ritmo más constante, que podría bien asemejar el del mar en calma.
Y finalmente el punto y seguido después de la siesta del trópico en las últimas dos estrofas no regresan a la quietud tropical.
Vázquez Gómez Nefertari. Prácticas Acumulativas 2015, UNAM.
Photo by Roger Buser from FreeImages

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